Cómo escoger unos zapatos ortopédicos

Si bien no existe una definición médica para los zapatos ortopédicos, existen ciertas características de diseño que generalmente se atribuyen a los zapatos que se clasifican bajo esta clasificación

Estos zapatos, que a veces se describen como “zapatos de confort” y que incluyen también “zapatos para diabéticos”, prestan especial atención a su comodidad y ajuste. Para escogerlos, debemos tener en cuenta las siguientes características:

  1. Selección de tamaño: incluye no sólo un ajuste del tamaño de zapato estándar, sino también se debe tener en cuenta el ancho de la plantilla y, a veces, el un tamaño de la anchura de la punta, en la parte delantera del zapato.
  2. Una plantilla retirable que se adapta a la forma de un pie sano con una amortiguación adecuada para absorber el impacto al caminar y brindar comodidad al caminar, detenerse o sentarse. Esta plantilla debe ser desmontable, reemplazable y lavable. Algunos zapatos ortopédicos ofrecen plantillas hechas de espuma viscoelástica.
  3. Debe presentar una parte superior transpirable que permita la circulación del aire y evite que los pies se calienten y el calzado se humedezca. Debería haber una profundidad adecuada para que resulte cómodo.
  4. Fijaciones de fácil ajuste que incluyen métodos tipo velcro para asegurar el zapato en lugar de cordones de zapato (que pueden proporcionar puntos de presión y soporte desigual alrededor de la lengüeta del zapato).
  5. No debe haber costuras, al menos, no muy marcadas, para evitar causar fricción o presión. Esto es muy importante en el caso de los zapatos para diabéticos, donde una presión puede resultar en lesiones a largo plazo del pie que son difíciles de tratar.
  6. La parte del talón debe ser firme y difícil de doblar o comprimir a mano. Esta característica es importante para quienes tienen una tendencia a la pronación, o cuando los zapatos son para caminar.
  7. La suela externa, cualquier suela intermedia y cualquier área de flexión deben ser fuertes y bien acolchadas para absorber los rigores del impacto resultante de caminar. Sin embargo, aún deben poder flexionarse y permitir el tacto suficiente para que el pie reaccione a las características del suelo y a los acabados de la superficie.
  8. La suela externa no debe estar demasiado acuñada (es decir, no debe tener un tacón alto) ya que esto evitará que la mecánica biológica natural del pie funcione de manera saludable.

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